domingo, 28 de septiembre de 2014

La típica Caracas de a pie: Madame Blac.


    Las Mercedes es esa zona predilecta por muchos para degustar un buen café o saborear distintos platos en los más exclusivos restaurantes de Caracas. Personalmente, no solía transitar las calles que componen esta exquisita urbanización que, por cierto, hoy en día se ve sumamente deteriorada, falta de pavimento y con cercos de basura  que interfieren con la visión de antaño. En plan explorador y con una propuesta de Jorge, me arriesgué a conocerla y adentrarme en sus avenidas, buscando siempre satisfacer al paladar.

  Un par de cafés más tarde, caminando bajo un sol abrasador, llegamos a un sitio muy peculiar, cargado de expectativas: Madame Blac: Boutique-Culinaria, ubicada en la calle Madrid de Las Mercedes.


   
                                                  

   
    Al entrar, nos sentimos en un precioso anticuario, una boutique elegante y acogedora al mismo tiempo. Luces tenues y gran cantidad de pequeños objetos preciosos en vitrinas cercanas, a juego con el lugar, dan un aire vintage al ambiente. Precioso, resumiendo impresiones. 


          


   Más allá de esta visión tan agradable, se encontraban variedades de confites y entremeses: tartaletas y distintos dulces fríos, tortas y biscochos, bombitas de chocolates; Sándwiches de pan Brioche, anaqueles con venta de víveres y una nevera cargada de otras propuestas que no alcanzamos a desglosar.

   La verdad es que nos quedamos sorprendidos observando la vitrina de postres y la barra del café. Definitivamente es un lugar maravilloso.  Sin embargo, nos extrañó el no encontrar precios en ninguno de aquellos pequeños dulces en los que fijamos, luego de reaccionar, nuestra atención. Buscando en los alrededores inmediatos, no encontramos ninguna carta o tarjeta con precios, así que decidimos acercarnos a la encargada tras el aparador y preguntar. Luego de varias indicaciones difusas y sin mucha concordancia, recibimos una frase en tono agresivo por parte de la barista del local que nos dejó perplejos: "Estoy muy ocupada, ¿Por fin van a pedir algo o no?", citándola textualmente.

   La situación se tornó inaceptable para cualquier consumidor con un poco de amor propio. Ya molestos, se nos quitaron un poco las ganas de pedir alguno de los provocativos dulces. Para no irnos con las manos vacías y un disgusto mayor, decidimos ordenar un Cappuccino.






    Creo que mucho más que molestos, nos sentimos un poco desilusionados. Madame Blac está cargado de potencial en cada esquina, sus propuestas llaman inmediatamente la atención del consumidor y el ambiente para consumirlas es la cereza del pastel: absolutamente mágico.  Entonces, ¿Qué pasó con la atención?

    El servicio lo sostiene todo, le da vida al mobiliario, al sabor de las cosas. Puede lograr hacerte sentir como en casa o predisponerte frente a cualquier juicio que debas emitir. La mal llamada "capacidad" de salir rápido de algunos clientes posiblemente molestos puede terminar jugando en contra a la hora de captar clientes potenciales; es un aspecto a corregir, sin duda.




  Nosotros, típicos chamos en jeans parecíamos discordar con el elegante ambiente. Nos retiramos del local un tanto decepcionados por el trato.

    Quiero creer que tuvimos, simplemente, la suerte de pasar en un mal momento. Con tan solo tratar de, en lo posible, brindar una mejor atención y tener a la mano un catálogo de precios, podrían mejorar exponencialmente; espero que así sea para poder degustar con mayor gusto alguna de sus vanguardistas creaciones en una futura visita al local. 

   



Si quieren conocer más sobre el local, pueden encontrarlos en Twitter como @MadameBlac.











María Betania Tepedino.

Estudiante de Ingeniería Geofísica de la Universidad Simón Bolívar. 
Caracas, Venezuela.